Una medición mal hecha puede dar un número equivocado. Aquí te explicamos cómo tomarte la presión en casa sin errores, qué significan los valores y en qué momento una cifra elevada deja de ser algo para vigilar y se vuelve una urgencia.
Por ejemplo, si el tensiómetro marca 130/80 mmHg, 130 corresponde a la presión sistólica y 80 a la diastólica.
De acuerdo con las categorías utilizadas por la American Heart Association, en adultos una presión inferior a 120/80 mmHg se considera normal. Valores persistentemente de 140/90 mmHg o superiores corresponden a hipertensión de etapa 2.
Es importante recordar que una sola medición no permite diagnosticar hipertensión. El diagnóstico debe realizarlo un profesional de la salud teniendo en cuenta varias mediciones y el contexto de cada persona.
La hipertensión puede no producir síntomas evidentes. Una persona puede tener la presión elevada y sentirse completamente bien.
El control domiciliario permite obtener información sobre los valores de presión arterial durante la vida cotidiana y ayuda al profesional de salud a evaluar si las medidas adoptadas o el tratamiento están funcionando.
Esto es especialmente útil en personas que ya tienen diagnóstico de hipertensión, adultos mayores o pacientes que necesitan seguimiento frecuente.
Para realizar el control en casa se recomienda utilizar un tensiómetro automático de brazo, con un brazalete del tamaño adecuado.
Los dispositivos de muñeca pueden ser más difíciles de utilizar correctamente y son más sensibles a la posición del brazo. También es importante que el brazalete sea adecuado para el tamaño del brazo: uno demasiado pequeño puede alterar la medición.
Si es posible, lleva el tensiómetro a una consulta para que un profesional pueda comprobar que se está utilizando correctamente y comparar sus resultados con los obtenidos en consulta.
Lo primero es no entrar en pánico. Una lectura elevada puede aparecer temporalmente por estrés, dolor, actividad física reciente, café, tabaco, hablar durante la medición o una técnica incorrecta.
Si obtienes una cifra más alta de lo habitual
Siéntate y descansa tranquilamente. Revisa que el brazalete esté bien colocado. Repite la medición después de un minuto y anota ambos resultados. Si las cifras continúan elevadas, consulta con un profesional de salud.
Una sola lectura elevada no significa necesariamente que exista una emergencia.
Cuando la presión arterial es superior a 180/120 mmHg, se considera una elevación grave y requiere una valoración médica inmediata. Espera al menos un minuto y vuelve a medirla; si continúa en ese rango, es importante contactar de inmediato con un profesional de salud.
Si la presión arterial está por encima de 180/120 mmHg y además aparecen: dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, dolor intenso de espalda, debilidad o adormecimiento, alteraciones de la visión, dificultad para hablar, o confusión, se trata de una situación que requiere atención de urgencia. No se debe esperar en casa a que la presión baje por sí sola.
Si las mediciones son repetidamente superiores a los valores recomendados, aunque no alcancen 180/120 mmHg, es conveniente consultar con un profesional. Por ejemplo, si una persona obtiene repetidamente valores de 140/90 mmHg o superiores, debe solicitar una valoración para determinar si tiene hipertensión y si necesita cambios en su tratamiento o en sus hábitos.
No es recomendable modificar, suspender o duplicar por cuenta propia los medicamentos para la presión arterial.
En los adultos mayores es especialmente importante evitar tomar decisiones basadas en una única medición. La presión puede variar por dolor, ansiedad, medicamentos, deshidratación, enfermedades agudas y otros factores.
Además, el tratamiento de la hipertensión debe ser individualizado. No todos los adultos mayores tienen el mismo objetivo de presión arterial, por lo que no se recomienda intentar alcanzar un número determinado sin la orientación del profesional que lleva su tratamiento.
Una consulta médica a domicilio puede ser una alternativa práctica cuando una persona presenta cifras de presión arterial repetidamente elevadas, necesita una valoración y trasladarse hasta un centro médico resulta difícil. También puede ser útil cuando existen otros síntomas que necesitan valoración y el paciente se encuentra estable.
Durante la valoración, el profesional puede revisar los signos vitales, los medicamentos que utiliza el paciente, sus antecedentes y los síntomas presentes, y determinar si puede continuar el manejo en casa o necesita una atención de mayor complejidad.
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